domingo, 7 de abril de 2013

La vida es sueño

Titular así un artículo es complicado y arriesgado, ya que así tituló Calderón de la Barca a una de sus obras teatrales y quiera o no pesa.
La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante, cada persona tiene que buscar en su interior para buscar las señales que te lleven a él.
Dentro de una hermandad soñar es complicado y arriesgado como el drama de Calderón. Yo cada día busco un sueño dentro de mi hermandad que realmente hace que cada día que pase sea más motivador e interesante por llegar a él, las señales que anteriormente explique simplemente es llevarse por el corazón y el corazón te llevará a la razón y el razonamiento a la fe.
Llevo bastante tiempo implicado en un sueño cuyo objetivo está muy ligado a la humildad, felicidad, inocencia, felicidad, familia y por encima de todo: fe. Muchos que me conocen saben en que “estoy trabajando” que “estoy tramando”, algunos me responden que no sé dónde me estoy metiendo, que tenga cuidado, que es muy difícil… y pocos me apoyan, me dicen que adelante, que chicos como yo hacen falta. Para seguir adelante me quedo con lo que no apoyan, si, aquellos que no confían en mí y en su fe, porque son aquellos a los que se le tienen que demostrar que los sueños se pueden hacer realidad.
Que el camino no es fácil, nadie dijo lo contrario. Que los obstáculos son muy altos, nadie dijo lo contrario. Que la realización de ese sueño es muy difícil, nadie dijo lo contrario. ¿Y qué? De que vale eso, con lo bonito que soñar porque a veces hay que considerar más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.
Los sueños están para cumplirlos, y más si están ligados a la fe. Cierra los ojos y piensa tu sueño.

viernes, 5 de abril de 2013

El nacimiento de un cofrade II

… después de esa mudá, de ese retranqueo, todos esperábamos con ansia el Miércoles Santo. Los días previos fueron infernales, los nervios se apoderaban de mi cuerpo y mi cabeza solo estaba ella.
Recuerdo bien el día previo, era Martes Santo las cofradías hermanas de la Soledad y la Columna organizaban en un restaurante un encuentro de las juventudes de ambas cofradía, en un marco de hermanamiento incomparable. Soledad – Columna, Columna - Soledad fue un gran paso para lo que se avecinaba. Después de una amigable y cofrade comida, ambos representantes de las cofradías nos trasladamos a la procesión de la Residencia de Ancianos para ofrecer el apoyo de las dos hermandades a dicha procesión. Todo era muy bonito, pero en mi cabeza solo estaba ella.
Llegaba el Miércoles Santo, era el día. Una vez preparada la blanca sudadera con escudo columnero bordado en pecho, blanca camiseta en el pecho la imagen de nuestro titular, el Santísimo Cristo atado a la Columna y atrás en toda nuestra espalda, nuestra Reina, fajin rojo, y pantalón negro procedí a cambiarme la responsabilidad se vestía de blanco y la fe de rojo. Acto engalané con nuestra medalla de hermandad, máximo símbolo para mí de cara al exterior de un cofrade.
Salí de casa cabizbajo, concentrado, nervioso, con sudores fríos, mirando al cielo y ver unas nubes amenazantes que podían estropear mi fiesta. Calle Victoria, Plaza de los Santos Niños, Calle Mayor y… Calle Imagen. Todo el mundo expectante, gente ya esperando situados en las vallas te ponían aun más nervioso. Justo delante de la puerta del monasterio me enfundé el fajin rojo y el capataz nos metió para dentro del monasterio, cuando abres la puerta y ves su palio, su paso, sus corbatas, su todo,… te pones más nervioso aun. Se van encendiendo las velas del palio y según se van encendiendo una a una se ve como se ilumina su dulce cara.
Llegaba la hora, las puertas se abrían y el cielo lloraba poco a poco, la cruz de guía ya pisaba calle imagen y el Santísimo Cristo de la Columna hacia su aparición por la puerta ronzando el suelo del monasterio saliendo como siempre, de rodillas. Poco a poco y entre Saeta y al tercer día se quedo a esperar a su madre en la esquina de Imagen con Mayor. Era nuestro momento, las Lagrimas salía de su casa para que Alcalá viese esa cara y la rezara con toda su fe, yo lógicamente no hice la salida, por mi inexperiencia así que vi desde atrás, solo veía como se agachaban mis compañeros y cada vez mas a tierra veía como la Señora salía hacia su calle, bajo los acordes de nuestro Himno Nacional levantaron con fuerza y por fin estaba más alta que nadie otra Miércoles Santo con mirada al frente dispuesta a ser llevada por una cuadrilla insuperable.
Puse mis calzos en el sitio ya indicado, nos proponíamos a levantar a María Santísima para que aun estuviese en lo más alto de Alcalá, ¡Todos por igual Valientes! ¡A esta es! y nuestra Madre ya paseaba por las calles de Alcalá, era increíble ya estábamos en la calle, el tiempo de momento respetaba y solo se oía las marchas de la banda de música, aplausos y de vez en cuando un ¡Guapa!, lo que más me impactó fue ver por los pequeños agujeros de los respiraderos a la gente que en los laterales de las calles mas céntricas de mi Alcalá como miraban arriba para buscar su dulce cara, y santiguarse delante de ella, PRECIOSO.
Calle Mayor con Carmen Calzado revirá espectacular, aprentando los dientes como si fuiese la vida en ello, y lo bien que se movieron las bambalinas. ¡Viva la virgen de las lágrimas y del consuelo! ¡Viva! Desde fuera.
Siguiendo nuestro recorrido propuesto llegamos a calle empecinado, camino de la Catedral de Alcalá, por esas calles estrechas y casi sin escapatoria, cuando más alejados estábamos de nuestra sede canónica, el cielo se rompió y empezó a llover, se pusieron los plásticos y con el ritmo marcado del tambor cuyo ritmo nunca queremos oir andamos hacia refugiarnos en la Catedral Magistral de Alcalá, lo que ocurrió allí fue raro pero bonito, los músicos cansados, cuadrillas cansadas y empapadas, los pasos esperando y allí toda la Hermandad esperando sentados en bancos de rezo a que parara de llover, allí se hizo un acto de hermandad todos hablando con todos, cambiando impresiones, conociendo gente nueva, momento bonito dentro del triste panorama… como cual canción de Sabina, nos dieron las tres. El cielo dio una tregua y rápidamente salimos dirección calle imagen para resguardar los pasos en su casa, y así fue… como pudimos calle mayor abajo y después calle imagen nuestros titulares ya estaban en casa.
Así fue una de las experiencias más bonitas de mi vida, el nacimiento de un nuevo cofrade. Que poco a poco va sabiendo como unir palabras tan importantes como COFRADIA, HERMANDAD, FE, CARIDAD, RESPETO Y AMISTAD.

sábado, 2 de marzo de 2013

El nacimiento de un cofrade I

Queridos Amigos de AlcalaCofrade, Es para mi un orgullo poderme dirigirme a ustedes a través de Alcalá Cofrade, enlace entre hermanos cofrades.
Apenas llega al año mi “vida cofrade” pero siento que ha sido tan provechosa que en vez de meses han pasado años. Siempre me llamó la atención todo este “mundillo”, el de la Semana Santa, pero nunca me atreví a hacerme hermano de ninguna hermandad… hasta el año pasado. Soy de la Hermandad de la Columna y si, digo Hermandad porque desde ese momento todo y cuando digo todo, es todo el mundo me abrió la puerta de par en par y me dieron todas las facilidades del mundo, y es que mi adaptación era un poco compleja, digamos en desventaja con el resto de mi hermanos.
Todo empezó cuando un miembro de la Junta de Gobierno me propuso en el Certamen de Música Cofrade de nuestra hermandad ser pertiguero el Miércoles Santo y pensé que no era mi sitio, que mi sitio era estar debajo del paso de las Lágrimas y del Consuelo, era un poco tarde porque al día siguiente había ensayo, mi primer ensayo, el quinto o sexto ensayo de mis hermanos, fue todo muy rápido como todo en la vida, pero ¡ que momento ¡ Ahí estaba yo, con nervios pero ilusión a la vez, me enfunde en el fajín y probé debajo de ese paso adictivo a doble hombro, ya no quería quitarme, me encantó, mirando siempre a los pies de mis hermanos portadores para fijarme en seguir sus pasos al son de la marchas, ese mismo día me inscribí como hermano de la Columna y tres días después me impusieron a mi y los nuevos hermanos el escapulario, después de la imposición de escapulario, varios hermanos me dieron la enhorabuena , ante mi asombro me pregunté a mi mismo ¿Por que? Por que me dan la enhorabuena, hice algo y no me di cuenta?...no supe contestarme, pero con el paso de los días y con el “periodo de lactancia” cofrade y columnero me di cuenta que esa enhorabuena es poco, que ser Cofrade era una de las mejores decisiones de mi vida y ser de la Columna un cambio en mi corta vida.
Llegó el Viernes de Dolores, allí estábamos toda la cuadrilla de la que apenas conocía hace escasos días, en nuestra casa de hermandad, llegaba la hora de la Mudá y perdonadme que lo explique pero como en esas fecha no tenia tanta cultura cofrade como ahora…, la Mudá es el traslado del paso de la casa de hermandad al templo. Por primera vez veía el paso montado, con su palio, sus corbatas, sus faldones, sus respiraderos, su pariguela, pero faltaba ella… y fuimos en su búsqueda. Navegando por las calles del Barrio de San Isidro hasta llegar la Calle el Tinte y Santiago, Santiago con Imagen, y allí estábamos, estábamos en nuestra casa, los veteranos arrodillándose hasta el dintel de la pequeña puerta del Convento de las Carmelitas Descalzas, poquito a poco, el roce de la rodillera de mis ya hermanos con el suelo de la calle imagen era increíble, el vello de punta y yo viéndolo desde fuera, fue increíble… una vez dentro, nos encerramos toda la cuadrilla en el convento, era nuestro momento, un gran amigo ya me había adelantado lo que pasaría, pero no me lo esperaba de esa manera: no estaba ella, la Reina de la Calle Imagen, ¿Dónde estaba ella?, el capataz y mas miembros de la cuadrilla pasaron a la sacristía y la trajeron con el mas sumo cuidado nunca visto, preciosa, con su bella cara, su cara de tristeza, sus lágrimas dibujando ríos de consuelo, y allí estaba yo colocado a 90 grados suyo, sin articular ningún gesto, inmóvil. Mis hermanos se acercaban a besarla, a rezarla, yo no podía moverme, no sabia que hacer… y allí la dejamos, parte de la cuadrilla se quedo acomodando a nuestra Madre en el trono en el que la pasearíamos por su Alcalá el Miércoles Santo, y luciríamos con orgullo el ya sábado de pasión, en el Retranqueo.
No pasaron ni 24 horas y ya estábamos allí de nuevo todos vestidos de “romanos” . La Agrupación Musical La Columna, (ya les dedicare unas palabras en otro articulo) situada en el altar del pequeño templo, justo en frente estaba él y al lado su madre, todo estaba preparado para que mi compañero de sección y amigo David Alarcón, al que desde aquí le mando un gran abrazo, diese con sus tres golpes en el paso de nuestro Cristo atado a la Columna y con su grito de ¡A esta es! alzará con el corazón de mis hermanos anderos al señor. Hizo despegar de mis ojos una lagrima de emoción, es nuestro momento, pero todavía me quedaba un poco para tenerla sobre mis hombros, ya que, según tengo entendido, por tradición en la hermandad la primera marcha del retranqueo solo la hacen la cuadrilla del año anterior, y ahí estaban mis hermanos levantando a la Señora de la Calle Imagen aupándola al cielo del convento con una atronadora ovación, la música paró y me tocaba mi turno, cogí mis calzos, los coloque y sonaron los tres mágicos golpes del martillo de mi capataz, ¡a esta es! Y alzamos a nuestra Madre de nuevo a lo más alto, como disfruté, ahí estaba yo, meciendo a la Virgen del Mundo, a la Virgen de Alcalá , a la Virgen de todos…  Continuará